RIDÍCULO NACIONAL | SALA DE ESPERA

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Es cierto que el bosque impide ver los árboles. Y eso ocurrió la semana anterior.
El bosque del ególatra festejo del tercer año del inicio del gobierno federal en el Zócalo de la Ciudad de México impidió ver el árbol de un ridículo nacional propiciado por, -ni modo hay que decirlo así-, una estupidez en la compra de medicamentos para el sector público de salud.
“El Instituto Nacional de Salud para el Bienestar (Insabi) reconoció que hay ‘deficiencias’ en la compra y abasto de medicamentos y materiales de curación en México, entre ellas, que solicitó a la Oficina de las Naciones Unidas de Servicios para Proyectos (UNOPS) la adquisición de más de mil claves de fármacos que ya no se fabricaban.
“Al anunciar el arranque del programa de abasto para el año 2022, el director del Insabi, Juan Antonio Ferrer, reveló que una parte importante de las piezas que se adquirieron para este año (2021) se recibirán hasta el primer semestre de 2022, esto debido a que desde 2014 no se hacían actualizaciones al Compendio Nacional de Insumos Médicos”, relatan los dos primeros párrafos de la “nota” de la reportera Nurit Martínez, publicada aquí en El Sol de México, el martes 30 de noviembre.
La confesión pública de esta tontería, que también es corrupción, fue hecha durante una conferencia de prensa conjunta con la mencionada oficina de la ONU, días después de que el presidente de la República tuvo a bien reconocer el desabasto de medicamentos en los hospitales públicos, negado por él mismo y las autoridades de salud durante tres años.
“Resultó que le dimos un número de claves a la UNOPS y salió al mundo a hacer adquisición de claves que ya no existían. Ese producto ya no se fabricaba por los laboratorios y entonces tuvimos que concurrir al Consejo de Salubridad General para que actualizara el compendio, y ahora nos estamos dando a la tarea de seguir con esa revisión”, informó con toda desfachatez que raya en el cinismo el funcionario Ferrer.
El costo de la compra total de medicinas de este año, 2021 para los hospitales públicos (IMSS, ISSSTE y SSa) fue nada más que 44 mil 697 millones de pesos, y en noviembre habían llegado a México apenas el 30.75% de los medicamentos pagados.
Dijo que el error no es de ellos, sino de los funcionarios que elaboraron las lista de las claves de medicamentos en el 2014, hace siete años, en el gobierno de Enrique Peña Nieto. Durante ese tiempo ningún funcionario de salud del gobierno de la “Cuarta Transformación” se enteró que era una lista obsoleta. Es probable que ni siquiera la hayan revisado. Un pretexto pueril para su incompetencia criminal.
Por supuesto, no hay ni habrá ningún responsable de esa tontería, ni siquiera será investigada.
Además, el presidente de la República dijo que si no se subsana el desabasto de medicamentos dejará de llamarse como se llama. Y parece que tendrá que ir a la oficina del regfistro civil más cercana, pues ya se sabe que el 60% de la medicinas del 2021 llegarán hasta el primer semestre 2022, según el señor Ferrer.
Y seguramente los padres de los niños con cáncer tendrán que seguir relatando su “cuento muy bien armado” para desprestigiar al gobierno de López Obrador, según lo han dicho algunos de los abyectos que tiene como funcionarios o simpatizantes.

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