Vicios ocultos, atraso en avances de ingeniería y malos materiales, pueden ser raíz de una tragedia

Las deficiencias de los reglamentos de construcción, que tienen siempre un cierto atraso con los avances logrados en el campo de la ingeniería sísmica, así como del cálculo; los defectos constructivos o el comportamiento indeseable de ciertos materiales; mala conservación o la acumulación de daños ocultos a través de varios temblores, son aspectos que son expuestos a raíz de un sismo intenso intenso como el ocurrido el pasado 7 de septiembre, con magnitud de 7.1 y del que hasta hoy se han registrado 957 réplicas.

Expertos coinciden en que esos aspectos pueden derivar en daños severos y riesgo de colapso de una vivienda y puntualizan que entre más antigua sea una construcción mayor será la probabilidad de una tragedia.

Resaltan que si bien no es fácil, de la simple observación de los daños, apreciar que tan afectada puede estar una estructura, es fundamental que las personas revisen en sus viviendas si detectan alguna grieta y sugieren la visita de un especialista en caso de observarlas, principalmente si son en estructuras.

Héctor Guzmán Olguín, miembro del Laboratorio de Materiales, Departamento de Estructuras de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), explica en entrevista con GRUPO EN CONCRETO, que las estructuras como muros y columnas, sufren eventualmente dos tipos de fuerzas, compresión y tensión, al momento que ocurren movimientos en la tierra como los sismos, las cuales generan las grietas, principalmente cuando las estructuras se enfrentan a fuerzas de tensión.

Al momento de sufrir un sismo de mayor magnitud es posible que parezcan diferentes grietas, Ignacio Tejeda, investigador de la UNAM y autor del libro Sismos Información Práctica, señala que un padecimiento constante en la vivienda es el hundimiento diferencial, el cual afecta a las construcciones desde antes de un evento sísmico, por lo que recomienda inspeccionar que las ventanas y puertas no se cuelguen o estén descuadradas.

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“El punto número uno, es detectar que puertas y ventanas que son los elementos fijos menos resistentes, no están descuadrados, cuando una puerta comienza a rozas con el piso, ahí se encuentra un problema, porque hay un descuadre y ese descuadre puede ser producto de un hundimiento, hay que fijarnos en esto porque a veces entre tanto mueble no vemos las cuarteaduras”.

Por otro lado, los expertos señalan que hay diferentes tipos de grietas, y cada una representa un mayor o menor riesgo ante un movimiento sísmico. Se pueden encontrar grietas en diagonal, las cuales son resultado de las fuerzas de tensión, si estas se registran en los muros, presentan menor riesgo, y pueden ser reparadas fácilmente, mientras que si estas están cruzadas en forma de “X” pueden presentarse como un problema mayor, comentó el ingeniero Héctor Guzmán.

Especialistas en protección civil, señalan que, si estas se presentan en 20% de las construcciones, es fundamental una revisión, ya que puede correr riesgos.

Ignacio Tejada, recomienda que, al momento de la reparación de estas grietas en muros, se coloquen testigos (Elemento de yeso o de vidrio que se coloca sobre grietas y fisuras) a fin de detectar si la grieta está activa, es decir si hay movimiento estructural.

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“Normalmente cuando se arreglan cuarteaduras, y se cree que pueda seguir la deformación se colocan testigos, que son materiales menos resistentes como placas de yeso en el lugar de la fisura, si ese testigo se rompe quiere decir que sigue habiendo desplazamiento, si esa placa no se rompe es el caso contrario, También se da con algunas losas que se llegan a colgar de la parte central igual se coloca testigos o bien se puede tomar medidas de la altura de la loza al piso” Ignacio Tejeda.

En tanto que, las aberturas, en zonas como trabes, columnas, aun siendo menores a un milímetro, representan un riesgo para la construcción, por lo que se recomienda asistir con especialista quienes determinen el estado de la estructura.

Los sismos

El SSN reporta sismos menores en Miguel Alemán, Tamaulipas y Cadereyta, NL

Un sismo es el movimiento brusco de la Tierra causado por la liberación de energía acumulada durante un largo tiempo. Habitualmente estos movimientos son lentos e imperceptibles, pero en algunos desplazamientos libera una gran cantidad de energía, cuando una de las placas se mueve bruscamente contra la otra, rompiéndola y originando el Terremoto.

La República Mexicana se encuentra dividida en cuatro zonas sísmicas, con gran actividad en los estados de Chiapas, Oaxaca, Guerrero, Michoacán y Jalisco, así como en la parte norte de la península de Baja California, en la región de Mexicali, según datos de la Comisión Federal de Electricidad (CFE).

La naturaleza del propio territorio genera que a lo largo de este ocurran numerosos sismos al año. Información del Servicio Sismológico Nacional (SSN), resalta que, entre 2017, cuando ocurrieron los trágicos eventos del 7 y 19 de septiembre, y hasta hoy, se han registrado 132 mil 617 movimientos telúricos.

El más intenso de 8.2, el 7 de septiembre de 2017, con epicentro en Pijijiapan, Chiapas, seguido de otro de 7.2, el 16 de febrero de 2018, en Pinotepa Nacional, Oaxaca y los dos de 7.1 del 7 de septiembre pasado y del 19 de septiembre de 2017.

A pesar de que no percibimos los sismos bajo el piso que tocan nuestros pies, hay enormes pedazos de materia en constante movimiento para crear valles, montañas o desplazándose para formar ríos, por lo que las estructuras inmóviles sujetas al suelo pueden sufrir parte de estos cambios.

Los daños que pueden ocasionar estos movimientos dependen de las características del movimiento, de la construcción (rigidez, configuración, estructura de la planta y elevación) así como el comportamiento del terreno, estos elementos pueden determinar el peligro de las estructuras; sin embargo, muchas de las viviendas cuentan con criterios que prevén estas características incluso los materiales con las que están construidas cuentan con estos aspectos.

Enrique del Valle, ingeniero consultor especialista en la materia, destaca que además de los daños ocultos, las deficiencias en los reglamentos o falta de actualización, entre otras cosas referidas, otro de los problemas que suelen presentarse es la falta de costumbre de la gente o su incredulidad, cuando se dice que en un cierto lugar de la tierra el riesgo sísmico es elevado.

“Como es sabido, los períodos de recurrencia de los sismos intensos son, afortunadamente, largos, lo que hace que muchas veces las personas se olviden del riesgo que corren y empiecen a relajarse incluso los reglamentos o bien, no se preocupe nadie por establecerlos en caso de que no existan.

“Sólo cuando se presenta un movimiento intenso y provoca muchos daños, surge la necesidad de componer la situación, pero esta efervescencia por desgracia es pasajera y al cabo de unos meses, todo se olvida y decae el interés. Otras personas consideran también que sismos de mediana intensidad son suficientes para probar las bondades de ciertas prácticas de cálculo o constructivas, y animados por la ausencia de daños ante estos movimientos leves, insisten en su práctica, no siempre sana, a pesar de que temblores intensos han demostrado, quizá en otra parte del mundo, que no debe seguirse y estas experiencias son de su conocimiento”.

En este marco, Enrique del Valle subraya la necesidad de definir si los daños pueden poner en peligro la estabilidad de la estructura o son en elementos no estructurales, sin peligro de colapso, pero con costos de reposición elevados.

Los daños, detalla, pueden consistir en:

  • Agrietamientos ligeros de acabados y muros no estructurales.
  • Agrietamientos fuertes de acabados y muros no estructurales.
  • Agrietamientos ligeros de muros estructurales.
  • Agrietamientos severos de muros estructurales.
  • Formación de articulaciones plásticas en columnas o trabes o fracturas importantes.
  • Colapsos parciales de elementos no estructurales.
  • Colapsos parciales de elementos estructurales.
  • Colapsos totales.
  • Pérdida de verticalidad de la estructura.
  • Fallas de anclaje del refuerzo.
  • Desconchamiento del recubrimiento.
  • Pandeo local o generalizado.
  • Rupturas de tuberías o ductos de instalaciones.
  • Colapso de plafones.
  • Golpeo contra construcciones vecinas por flexibilidad excesiva.
  • Fractura de losas o escaleras.

Después de cada temblor intenso, un buen número de estructuras quedan con daños estructurales más o menos severos y es necesario decidir si se reparan o se demuelen. En caso de repararlas, es preciso definir como debe llevarse a cabo la reparación.

¿En dónde estoy seguro?

Ubica las zonas de seguridad en casa, si tiembla. – Ñucoyo

Los expertos coinciden en que, dentro de la vivienda, es recomendable colocarse debajo de los marcos de puertas, cercanos a columnas o trabes.

Generalmente en las viviendas hay muros, cadenas y losas, y sobre todo en las casas grandes hay una trabe que atraviesa la mitad de una instancia y descansa sobre pilares o columnas.

Estas columnas en conjunto con las trabes conforman un marco rígido que es parecido a una portería de fútbol, que tiene por su forma mucha capacidad de resistencia, muy difícil que se caiga, más fácil que se venzan los muros siendo de carga que los marcos rígidos, columnas o través, por eso se recomienda estar cerca de estos elementos estructurales.

En el caso de casa habitacional, donde debemos estar en las casas, es debajo de los marcos de las puertas, en los edificios no, porque estos son de tablaroca y no de soporte.

A pesar de la información, recuerda siempre acudir a la revisión de expertos en la materia después de cada siniestro, ya que las grietas responden a comportamientos entre la estructura, los materiales de construcción, terrenos y fenómeno sísmico.

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