Renta, redensificación y microcréditos, soluciones ante el déficit de vivienda económica

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México arrastra un importante déficit de vivienda económica, ya que por muchos años se dejó de construir en este segmento, aunque para enfrentar este problema existen soluciones que se deben trabajar en conjunto entre los tres niveles de gobierno, desarrolladores, arquitectos e instituciones de crédito.

La vivienda en renta, apostar por la vertical, aunado a la redensificación y el rescate de la vivienda usada y abandonada, así como el otorgamiento de microcréditos son algunas soluciones que propusieron expertos reunidos en el panel “Arquitectos:El colapso de la vivienda económica”, organizado por Grupo En Concreto #EnConcretoContigo.

Lydia Álvarez, Directora de Grupo Procsa, explicó que hoy en día la vivienda económica no es viable financieramente, por el costo de la tierra, de los permiso, además de que no hay recursos para brindar servicios, “no hay manera de sacar ese valor”.

Recordó que los esfuerzos para vivienda social tuvieron éxito en el pasado, pero ya no se ha hecho vivienda por muchos años, por lo que una de las soluciones es la reconversión, “volvamos a concentrarnos en las ciudades”, tomemos la experiencia de la Unidad Independencia, Tlatelolco o la Miguel Alemán, además de apostar por la vivienda usada.

A su vez, Sara Topelson, Directora de Fundación Cidoc, dijo que se dan absurdos en la reglamentación de vivienda económica, como el que se pidan calles de dos o tres carriles cuando la población no cuenta con automóvil.

Se debe apostar por la redensificación, dijo, con espacios públicos con acotada entrada de vehículos, internet y espacios para la convivencia social. Otra de las soluciones, dijo, es la vivienda en renta pero para que sea un éxito debemos revisar el marco jurídico y brindar por ejemplo, subsidios a la renta.

Comentó que también se debe rescatar la vivienda usada y abandonada, crear ahí un centro educativo y social, un parque, crear el elemento social, cultural, además de instalar industrias ligeras y darles incentivos.

Mientras que Arturo Aispuro, Socio Fundador y Presidente de Grupo AIM-Soldi, señaló que la vivienda social es un tema económico, pues no hay recursos que alcancen para atender las necesidades y demandas de la población.

Coincidió en que el costo del suelo sin duda más caro, la vuelven inviable. Al respecto, dijo que una solución es la vivienda en renta, “una de las mejores opciones para atender el problema de la vivienda social” y en donde se puede aprovechar el microcrédito.

Resaltó el caso de la vivienda abandonada, que fue un dineral tirado a la basura y en donde es un tema de políticas publicas integrales y de prioridades, por lo que la verticalidad ayudaría también a reducir el costo.

Por su parte, Enrique Norten, Fundador y Director de TEN Arquitectos, resaltó que hoy en día la vivienda es todo: escuela, clínica, compras, parque, no solo lo que dicen las escrituras.

Señaló que la tierra es cara, pero aplica a las ciudades medias y pequeñas, es un ambiente mucho más amplio, esta condición debe afectar el precio final que paga el usuario último.

Destacó que en este rubro existe un exceso de regulación, pero por otro lado se pide otro tipo de regulación, “creo que lo que se requiere es una liberación de regulaciones, ver con un libre mercado”, es decir, más flexibilidad, ubicación, y tamaño.

Comentó al respecto que el modelo Ikea llegará muy pronto a temas de vivienda, donde hay una gran nuevas tecnologías y visión del futuro que llevará a otro tipo de autoproducción.

Finalmente, Francesco Piazzesi, Presidente de Convives, lamentó que se haya olvidado la vivienda para los olvidados. Comentó que el programa de cofinanciamiento permite dinamizar la autoconstrucción, una forma de abatir el déficit.

Comentó que el crédito hipotecario de los intermediarios financieros es caro, arriba del 30%, por lo que Convives apuesta por un fondo de financiamiento para no atendidos y un fondo de garantías.

Destacó que un caso de éxito en la vivienda económica se puede observar en Nacajuca, Tabasco, donde se ha creado una comunidad resiliente. “Tenemos dos modelos que demuestran que sí se pueden hacer en campo pequeños desarrollos con clínica, escuela y parques”.

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