La tarde del 15 de abril, de pronto, como sin venir a tema, el senador por Oaxaca Raúl Bolaños Cacho Cué –plurinominal, Partido Verde Ecologista–, subió a la tribuna del Senado de la República para introducir, de manera sorpresiva, un transitorio de reforma a la Ley Orgánica del Poder Judicial por la que se amplía dos años más en la presidencia de la Suprema Corte de Justicia al ministro Arturo Zaldívar. Con esto concluiría su mandato hasta 1924, año de las elecciones presidenciales.

La inclusión de Bolaños Cacho Cué fue presentada al final de una discusión de más de cinco horas y se aprobó, sin debate, por 85 votos a favor, 24 en contra y dos abstenciones. Al escuchar lo dicho por Bolaños Cacho, los senadores de oposición exigieron anular la votación porque el tema no estaba en la agenda y no estaba en el documento original.

Pero el transitorio estaba votado y estaba consumado. La oposición acusó albazo y que esto no procedía en ley. Luego, el presidente de la bancada de Morena, Ricardo Monreal dijo que ‘no se dieran por sorprendidos’… Aunque sí fue una sorpresa no sólo para los senadores que se declaran engañados, sobre todo para los mexicanos que vemos en esto un serio atentado a la Constitución.  

Artículo 97 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos vigente, señala: “Cada cuatro años, el Pleno elegirá de entre sus miembros al Presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, el cual no podrá ser reelecto para el periodo inmediato posterior”.

¿Qué pasó entonces? Simple y sencillamente los senadores de Morena y adyacentes, ‘siguiendo instrucciones superiores’ decidieron ampliar este periodo por encima de lo que juraron obedecer o si no “que la patria se los demande”…

… Como les será demandado porque en lo que incurrieron fue un extremo: Una mayoría política decide de forma irregular el futuro del Poder Judicial en una República cuyo fundamento histórico y legal, para su forma de gobierno, es la división de poderes.

El tema despertó una enorme indignación pública. No es para menos. De pronto y por decisión político-electoral se consuma una anomalía legislativa, con lo que los poderes quedan bajo control único, y se difumina ya esa división republicana, con todo lo que esto significa de inconstitucional.

Muy lamentable, también, que un obscuro senador, prácticamente inexistente hasta ese momento, como es Bolaños Cacho Cué, fuera el que llevó a cabo una tarea sí, histórica, por lamentable. Salió a dar la cara para hacer el trabajo de Fausto, y así obtener una ganancia: la gubernatura de Oaxaca.  

Para su registro histórico: Un senador que proviene de la tierra de Benito Juárez, de los hermanos Flores Magón, de Matías Romero y de tantos oaxaqueños que contribuyeron, con su talento y amor al país, para construir a una nación, una República y quienes, en defensa de esa misma separación de poderes, dieron batallas políticas, militares y legales: como ocurrió durante la República Restaurada durante la cual Juárez mantuvo esa separación bajo toda circunstancia y condición.

Pero nada, la ambición política llega a extremos. Un senador del Partido Verde que hace el trabajo del partido Morena, con lo que, a sabiendas que su propuesta es una deslealtad a la República, decidió ponerla a la vista-al portador. La paga política es lo que importa ahora: ser gobernador de Oaxaca. ¿Con este antecedente debería serlo?  

‘Bolaños Cacho Cué, es hijo de Raúl Bolaños Cacho Guzmán, expresidente del Tribunal Superior de Justicia de Oaxaca y actual cónsul general en San Paulo, Brasil (nombrado por el Presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador) y quien ha sido diputado federal y ocupado altos cargos en el gobierno del estado. Su carrera política inició en el sexenio del exgobernador José Murat Casab,

‘Esta trayectoria en el ejercicio público permitió que su hijo, Raúl Bolaños Cacho Cué, estudiara en la Escuela Libre de Derecho; que hiciera un posgrado en Políticas Públicas en la en la Escuela de Gobierno John F. Kennedy de la Universidad de Harvard y en Financiamiento de Vivienda, por la Escuela de negocios Wharton de la Universidad de Pensilvania.’

La experiencia política de Bolaños-Cacho Cué es mínima y se da por su cercanía con el gobernador Alejandro Murat Hinojosa, pues su primer empleo en el servicio público fue como su secretario particular, cuando éste fue director general del Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda para los Trabajadores (Infonavit) de 2013 a 2015.’ De ahí en adelante el camino le ha sido fácil…

Como heredero de Murat Hinojosa aspira a gobernar la entidad. Aunque esa posibilidad que pudo ser mediante la expresión de su trabajo político de altura, de ideas, alternativas, soluciones, propuestas rigurosas de gobierno y a partir de su vínculo con los oaxaqueños, ahora es inviable por esta contribución aberrante: Por abusiva y tramposa.

Pero ahora está en manos de la Cámara de Diputados la decisión final.  Y está en manos del ministro Zaldivar Lelo de Larrea decidir si acepta esta condición de presidente reelecto de la SCJN, a pesar de que él sabe violaría la Constitución; y si lo piensa bien, seguramente se dará cuenta de que, de aceptar, su credibilidad y el respeto que podía haber sumado a su historia de vida, será polo opuesto. Y esto es su propia decisión.

Bolaños Cacho Cué ya hizo su tarea ‘histórica’.

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