De aprobarse la iniciativa de que los millonarios aporten más impuestos, se corre el riesgo de falta de liquidez, pérdida de empleos y ausencia de inversiones, coincidieron especialistas, quienes resaltaron que el sistema tributario mexicano es eficiente y perfectible.

Abril Rodríguez, fiscalista de EY México; Adolfo González Olhovich, presidente de TMSourcing y Rodrigo Peña, vicepresidente de la Federación Mexicana de Administradores de Condominios y Edificios (FEME), resaltaron en un panel con #EnConcretoContigo, que de aprobar una reforma como la referida, los legisladores deben analizar aspectos como el que los impuestos sean equitativos y si se revisa el derecho comparado con otros países, no se debe limitar solo a la parte fiscal.

El diputado por Morena, Alfonso Ramírez Cuellar, propuso que los millonarios mexicanos aporten por una sola vez de 2 a 3.5% de sus fortunas para atender la epidemia de Covid-19 y la crisis económica.

Propone que los recursos que se obtengan por el impuesto se etiqueten para brindar mayor certeza a la población sobre el uso de este dinero y así disminuir la renuencia a realizar las contribuciones.

Lo que dice es legislador es: “Específicamente, para el caso de este impuesto por única ocasión a las grandes fortunas, se propone asegurar que lo obtenido se destine a la atención de pacientes COVID, lo que abarca insumos médicos y mejora de instalaciones hospitalarias; a la investigación médica, incluyendo equipamiento de laboratorios y recursos para el seguimiento en tiempo real a los casos. Además, es indispensable destinar una parte importante de los recursos a apoyar la recuperación de las pequeñas y medianas empresas”.

Rodrigo Peña expuso que la mayoría de esos ricos que se incluirían en esa inciativa tienen sus recursos invertidos progresivamente, como en inmuebles que son herramientas para producción y el valor del mismo vale por su productividad.

Abundó: “Lo que pasa con esta carga impositiva nacional, es que se duplican impuestos, porque ya pagaron impuestos de toda índole, entonces se duplica la carga impositiva y en un flujo de efectivo, se traduce a que los egresos se vuelven mayores; por lo tanto, la rentabilidad es menor, y la productividad de estos inmuebles o activos se reduce.

“Hablamos de que estamos depreciando considerablemente el valor de los activos de la iniciativa privada en México, y se traduce en decremento en el número de empleos, y efectos colaterales, y la deseabilidad de la inversión disminuye”.

Abril Rodríguez, consideró que de aprobarse la propuesta de Ramírez Cuéllar, se desincentiva la economía, afecta la liquidez, desanima a la gente a generar riqueza porque la gravan por todas partes. Y se pronunció porque se defina si ese sector aporta más impuestos, que incentivos se le ofrece, como sucede en otros países. De ahí el riesgo de que mexicanos se vayan a vivir fuera de México.

Destacó que los impuestos tienen que ser equitativos y debe haber proporcionalidad, en un sistema como el mexicano que funciona bien, pero hace falta incrementar la base de contribuyentes.

Adolfo González resaltó que, si bien la intensión es buena, se perdería liquidez y los empleos se verán afectados. “Es una barrera de entrada a que se genere la productividad de ciertos patrimonios”.

Señaló que el sistema tributario nacional es progresivo, pero se queda corto, por lo que se puede perfeccionar y entender diferentes parámetros que habría que revisar, como el evaluar las propiedades de las personas.

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