CDMX aplica prohibición a pesar de pandemia   

Resulta increíble que en plena pandemia por el COVID-19 los productos plásticos como cubiertos y contenedores de alimentos entre otros, que han sido una alternativa para evitar contagios al utilizarse para el manejo, distribución y consumo de comida en hospitales y restaurantes estén prohibidos, más cuando la industria del plástico no ha contado con el tiempo suficiente para poder iniciar la transición a materiales compostables. 

Y es que, debido a la pandemia desde marzo del año pasado empresas del sector se vieron obligadas a cerrar o restringir sus operaciones, acción que provocó el no poder contar con la capacidad técnica, financiera, ni de investigación para lograr dicha transición; pues no hay forma de cómo buscar alternativas tecnológicas en equipos y materias primas para poder satisfacer esa necesidad de compostables. 

Y por si fuera poco, la capacidad mundial de estos materiales que equivale a 2 millones de toneladas año no alcanza a cubrir la demanda mexicana que roda los 3.3 millones, pues ni siquiera se fabrican éstos en nuestro país por lo que, deben importarse. 

A pesar de ello, las autoridades de la CDMX, de Claudia Sheinbaum, vía la SEDEMA, de Marina Robles, tomaron la decisión de prohibir la comercialización, distribución y entrega de productos plásticos como tenedores, cuchillos, cucharas, platos, vasos y sus tapas, así como charolas para transportar alimentos entre otros, excepto los que sean compostables; con ello legislan al revés al no medir impactos y generar normas antes.  

Y a pesar de los intentos, cabildeos y exposiciones recurrentes de parte de la Asociación Nacional de Industrias del Plástico (ANIPAC), de Aldimir Torres Arenas, y los Industriales de Bolsas Plásticas de México (INBOPLAST), que lleva Álvaro Hernández, no lograron hacer entrar en razón a la autoridad, para entender que la medida no es viable en ningún sentido, al tiempo de que los productos de plástico y desechables son fácilmente higienizables en comparación a otros materiales.

Con esto, entre las próximas afectaciones tenemos que una resina de un producto tradicional usada para fabricar un vaso o un plato desechable cuesta 1.30 dólares, mientras que los compostables tienen un costo más o menos de 4.30 dólares, esa diferencia en precios la tendrá que pagar el sector restaurantero, los pequeños comercios o el usuario final. 

Lo anterior aunado a la pérdida de entre 30 y 50 mil empleos del sector que se vislumbran, pues de los 30 mil millones de dólares que vale la industria del plástico en México, el sector de productos desechables representa un 20% y de este porcentaje cerca de un 25% se comercializa en la capital.  

Sin duda, las prohibiciones no son las soluciones técnicas adecuadas al problema de la contaminación, son simples salidas populistas que busca la autoridad porque no ha mitigado el impacto a nivel ambiental y la industria sigue firme en dialogar, pues mientras no se tenga un manejo adecuado de gestión de residuos, se seguirá con la generación de basura y esto no ayuda para nada en mitigar los impactos en nuestro ambiente.  

Tabasqueña se alza con Palacio

Al parecer el presidente Andrés Manuel López Obrador no está tan bien informado sobre las cosas que suceden en Palacio Nacional, esto porque después de que se cortó el suministro de limpieza que brindaba la firma Decoaro y Supervisión, denunciada por no dar prestaciones laborales, la semana pasada se dio a conocer al nuevo proveedor, también por la vía del outsourcing.

Pero el caso no se centra únicamente en las promesas sobre que el gobierno federal de la 4T dejaría de entregar contratos por medio del esquema de subcontratación, ya que entre las concursantes del proceso por invitación restringida IA-002000999-E1-2021 se encuentra Industria de la Construcción & Proyecto Vial, empresa de origen tabasqueño que hasta antes de 2019 no registraba contratos en Compranet, y justo fue la ganadora para limpiar las oficinas de AMLO, incluida la sala de las Mañaneras.

Sin embargo, entre las curiosidades de esta firma resalta que en ese año solo se anotó un acuerdo por poco más de 14 millones de pesos con el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica). Pero en 2020 su actividad de intensificó, ya que en el INAPESCA se quedó con un convenio por 4.2 millones de pesos y en el INAPAM con otro por 2.7 millones de pesos, además de los 5.6 millones de pesos por el aseo del Instituto Nacional de Migración (INM); pero el más oneroso de ellos fue el de la Secretaría de Gobernación, de Olga Sánchez Cordero, donde la limpia implicó un contrato por 33 millones 194 mil pesos. 

Impulsan Arte Huichol 

Destacable la labor que realiza Ricardo Haddad Musi, quien junto con otros empresarios buscan crear conciencia de la importancia de conservar nuestras tradiciones, como es la cultura Wixárika, con las nuevas generaciones. Así, recientemente, antes de que la CDMX, de Claudia Sheinbaum, entrara a semáforo rojo, se encargó de impulsar en el Hotel Presidente Intercontinental, en Polanco, la segunda Bienal de Arte Huichol a los capitalinos. De hecho, es intención de este empresario llevar esta exhibición, que destina la mitad de lo recaudado para apoyar a los artistas y a las comunidades wixárikas, en 2021 a otras ciudades como Cancún, Mérida y Guadalajara, si la pandemia lo permite.   

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