Persiste brecha entre mujeres y hombres: Coneval

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El Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), concluyó que persiste brecha entre mujeres y hombres en la tasa de participación económica que descendió 8.1 puntos porcentuales entre 2008 y 2018.

Esta brecha, destaca, se acentúa en situación de pobreza y precisa que la tasa de participación de las mujeres en este último año a nivel nacional se ubicó en 52% y en los hombres fue de 83%.

Al dar a conocer datos del Informe sobre Pobreza y Género 2008-2018, el cual consta de un sistema de 30 indicadores que abarcan tanto el ámbito doméstico como el extradoméstico, en los que se consideran los derechos a la salud, seguridad social, educación, alimentación, vivienda, trabajo, así como los ingresos y las características de los hogares, el organismo destaca:

“Ante el contexto de la pandemia, el mayor incremento en las mujeres respecto de los hombres en cuanto a la Población No Económicamente Activa (PNEA), se debe, entre otros factores, a su rol de cuidadoras y trabajadoras del hogar que les impidió conciliar el trabajo doméstico y extradoméstico, o que, ante la pérdida de su empleo, asumieron el trabajo del hogar como su ocupación”.

Destaca que además de la división sexual del trabajo, a través de la cual se ha asignado a las mujeres la mayor responsabilidad de cuidados y quehaceres domésticos, las mujeres enfrentan múltiples situaciones de discriminación y exclusión en el mercado de trabajo que se derivan también de la construcción sociocultural del género, lo que se traduce en mayores desventajas tanto para su inserción, como durante sus trayectorias laborales.

De acuerdo con el citado informe, en el mercado de trabajo, se identificaron dos aspectos en los que no se observan brechas significativas entre hombres y mujeres; no obstante, expresan la precariedad laboral que permea a la población trabajadora:

La falta de un contrato laboral: en ausencia de condiciones de pobreza alcanza a alrededor del 40% de los trabajadores y trabajadoras, y en situación de pobreza este porcentaje pasa a aproximadamente 80%. Además de la ausencia de seguridad social otorgada en el empleo afecta a alrededor del 60% de la población empleada que no se encuentra en situación de pobreza, y aproximadamente al 95% en situación de pobreza.  

Detalla que entre el tercer trimestre de 2019 y 2020 la población femenina que no contaba con empleo y que reportó los quehaceres domésticos como su ocupación, aumentó en 1.6 millones (para un total de 21.4 millones al final del periodo), mientras que, en los hombres, el incremento fue menor, de 0.7 millones (1.8 millones al final del periodo).

Entre el cuarto trimestre de 2019 y 2020, la PNEA de mujeres que reportó las labores domésticas como su ocupación aumentó más que en los hombres, en ellas fue de 1.3 millones (21.0 millones al final del periodo), y en ellos de 0.5 millones (1.7 millones al final del periodo).

Por otro lado, resalta por otro lado que el trabajo doméstico y de cuidados no remunerados ha sido realizado principalmente por las mujeres. De acuerdo con el Informe sobre Pobreza y Género 2008-2018, específicamente en el cuidado de otras personas del hogar, en 2018 las mujeres destinaron entre 1.2 veces y el doble de horas con respecto a los hombres.

El promedio a nivel nacional de este trabajo de cuidados se ubicó en 27.8 horas semanales para las mujeres y 15.2 para los hombres. En cuanto a los quehaceres domésticos las mujeres dedicaron entre 2.2 y 3.2 veces más, presentándose las brechas más amplias en situación de pobreza. A nivel nacional, ellas destinaron en promedio 22.0 horas semanales, mientras que ellos dedicaron 8.2 horas.

Entre 2008 y 2018, las horas a las tareas de cuidados no remunerados aumentaron más en las mujeres en situación de pobreza (4.4 horas) respecto de las mujeres que no se encontraban en situación de pobreza (3.7 horas).

En cuanto a los quehaceres domésticos, las mujeres en situación de pobreza presentaron un incremento de 2.3 horas, mientras que para las mujeres que no estuvieron en situación de pobreza fue de una hora, y para los hombres de 0.4 horas indistintamente de su situación de pobreza.

Esta desigual distribución del trabajo doméstico y de cuidados ha limitado en las mujeres su participación en el trabajo remunerado y en los diversos espacios del ámbito público, de manera que no les permite emplearse, u optan por trabajos de menor jornada, calidad y remuneración que les posibilita conciliar el trabajo doméstico y el extradoméstico, de acuerdo con el Informe sobre Pobreza y Género 2008-2018.

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