Al tomar posesión como nuevo presidente  del Colegio  de Arquitectos y Sociedad de Arquitectos (CAM-SAM) de la Ciudad de México para el periodo 2021-2023, Honorato Fernando Carrasco Mahr, reconoció que el sector que representa atraviesa por “tiempos de tormenta” y una fuerte crisis derivada de la emergencia sanitaria que obligan a repensar esquemas de construcción ante la carencia de viviendas en la Ciudad de México y el trabajo a distancia que hoy mantiene 1.3 millones de oficinas desocupadas.

En su mensaje de asunción al cargo Carrasco, se refirió a los ajustes que la pandemia de Covid-19 hace obligatorios para el ramo de los arquitectos apostando en todo momento al bien común.

“Es indiscutible que nos enfrentamos a un mundo en distintas condiciones. Las repercusiones de la emergencia sanitaria nos obligarán la forma en que vivimos nuestra cotidianidad y nuestra ciudad y que hoy día nos hace cuestionarnos esquemas que hasta hace muy poco seguíamos practicando.

“Es un hecho que la interacción digital llegó para quedarse, modelos como la educación a distancia, el comercio mediante aplicaciones y el home office, son algunos ejemplos de cómo se verán afectados los edificios que se destinan a estos menesteres. Los datos son contundentes: 1.3 millones de metros cuadrados de oficinas se encuentran desocupados en la Ciudad de México, 2 mil 500 locales comerciales han tenido que cerrar el último año y con ellos, 40% del espacio que se destina a estacionamientos”, precisó.

Por ello, señaló que solo en esos rubros se abre un universo de 2.5 millones de metros cuadrados susceptibles de reúso que permitirían, por ejemplo, colocar en promedio 25 mil nuevas viviendas, lo que conlleva a modificaciones normativas urbanas y arquitectónicas en donde ese gremio debe participar.

Por otro lado, el titular del CAM-SAM dijo que la responsabilidad de los arquitectos toca aspectos no negociables como la estabilidad, la seguridad con que se construyen los edificios, el confort y la habitabilidad de los espacios que diseñan, así como la calidad emocional que provocan en quienes lo utilizan sumado al principio de la sustentabilidad.

Carrasco Mahr, indicó que en CDMX hoy se tiene una carencia de cerca de 200 mil viviendas y ello se debe atender bajo los parámetros de los nuevos tiempos y circunstancias y en esto, toda crisis abre oportunidades para participar con las autoridades en el devenir urbano.

Por su parte, Daniel Octavio Fajardo Ortiz, subsecretario de Desarrollo Urbano y Vivienda de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu), aseguró que la apuesta es apoyar directamente a la gente conjuntamente con las empresas desarrolladoras para impulsar la construcción de ciudad.

“Por eso en el Programa de Mejoramiento Urbano lo que trabajamos es el espacio público, llevar infraestructura a las colonias, a los barrios más desfavorecidos. Nos parece que la acción del gobierno y del Estado mexicano siempre tiene que ir enfocada hacia disminuir las enormes desigualdades que existen en México”, indicó.

En su participación en la toma de posesión del nuevo presidente del CAM-SAM, el funcionario Fajardo Ortiz dijo que para las estrategias del actual gobierno, requieren arquitectos distintos, que agarren su maleta y se metan a los puestos del mercado y escuchen a la gente como necesita sus locales, que vayan a los barrios más peligrosos de la Ciudad y no esperen solamente la obra  majestuosa o bella o el espacio más cómodo.

En su oportunidad, Carlos Alberto Ulloa, secretario de Desarrollo Urbano y Vivienda del Gobierno de la CDMX, se refirió al proceso de reconstrucción en la capital del país, bajo su responsabilidad, donde 2 mil arquitectos y arquitectas han participado en los distintos diseños de edificios, obras y vivienda unifamiliar que se está construyendo tras los pasados sismos.

“La intervención   de los arquitectos fue fundamental para saber cómo íbamos a hacer las más de 325 mil viviendas, los 370 edificios que estamos reconstruyendo y más de 18 mil viviendas unifamiliares y se tomaron decisiones importantes  desde metrajes mínimos  que plantearon dar una vivienda mínima  a la gente que perdió su casa y hoy que los espacios son  más reducidos se tomó la decisión de dar una vivienda unifamiliar de 65 metros que es bastante digno  pero también se tomó la decisión que edificios en zonas residenciales de clase  media alta -alta, se les pudiera regresar a los damnificados los espacios que se tenían”, indicó.

Agregó que el trabajo que viene para los arquitectos en la CDMX es fundamental por la pandemia y el replanteamiento que se debe hacer de los miles de metros que hoy están en desuso y decidir que se hará con ellos, ya que no regresarán a ser oficinas.

Tarea que indicó, se hará de manera conjunta entre quienes tienen esas inversiones, el gobierno de la ciudad y el gremio de arquitectos para determinar cómo se replantea la función de estos espacios mientras que en los próximos años se rescatará a la capital del país del proceso de gentrificación donde la gente se va hacía la periferia y eso se va a frenar.

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