Son fuentes laborales que estaban en la formalidad y se perdieron, lo cual es una oportunidad perdida

En un recuento de daños que en materia laboral ha dejado a su paso la crisis sanitaria, la Organización Internacional del Trabajo (OIT), reveló que alrededor de 70% de los puestos de trabajo generados desde el 2020 y el primer trimestre del 2021, en un grupo de países latinoamericanos, son en condiciones de informalidad.

Vinicus Pinheiro, director regional de OIT para América Latina y el Caribe, indicó que la pandemia, ha dado lugar a un mercado de trabajo caracterizado por una elevada tasa de desocupación y un fuerte predominio de las ocupaciones informales y donde México no es la excepción toda vez que 80% de las fuentes laborales que ha generado en el marco de la pandemia, son informales.

“Todavía no se ha llegado al nivel de pre pandemia pero lo que sí es preocupante es que cerca de 80% de esos empleos son informales, México está generando más empleos que otros países, la calidad es muy baja y en la informalidad, son empleos que estaban en la formalidad y se perdieron y a nosotros nos parece una oportunidad perdida porque todos hasta entonces hemos hablado de una mejor normalidad, aprovechar la pandemia para migrar , para aprender de los errores del pasado y lo que está pasando es que estamos generando los empleos pero en la informalidad y para nosotros eso es una oportunidad perdida”, indicó.

En cuanto a la región, precisó que no se están generando ni la cantidad ni la calidad de los empleos que requiere para hacer frente a las secuelas de una crisis sin precedentes. El panorama laboral es complejo y plantea desafíos de grandes magnitudes”, indicó.

Al presentar los resultados de un nuevo análisis sobre “Empleo e informalidad en América Latina y el Caribe: una recuperación insuficiente y desigual, precisó que en 2021 son las ocupaciones informales las que están liderando la recuperación parcial del empleo, se trata de empleos que generalmente son inestables, con bajos salarios, sin protección social ni derechos”

El Director de OIT añadió que “la estrecha vinculación entre informalidad laboral, bajos ingresos y desigualdad se ha hecho aún más evidente en este contexto”.

El documento analiza las dinámicas de la informalidad registradas por la pandemia, destacando un comportamiento atípico, pues a diferencia de otras crisis las ocupaciones informales no aumentaron ni ofrecieron refugio para quienes perdían empleos formales.

“Por el contrario, las medidas necesarias para enfrentar la crisis sanitaria tuvieron como correlato un fuerte impacto en la destrucción de ocupaciones informales y la pérdida de ingresos de las personas que trabajaban en estas condiciones, quienes se encontraron sin redes de protección social, y sin posibilidades de acceder a programas de reducción de horas o de teletrabajo. En muchos casos, esto determinó incluso la reducción temporal de las tasas de informalidad en algunos países.

El director de la OIT, mencionó que, con el nuevo escenario de una recuperación más intensa de las posiciones informales, es posible que en muchos países la tasa de informalidad sea similar, o incluso superior a la observada antes de la pandemia, cuando afectaba a alrededor de 51 por ciento de los ocupados.

Pinheiro, explicó que, junto con la informalidad, la región experimenta una recuperación insuficiente de los puestos de trabajo, de acuerdo con los datos de la nota técnica. Destaca que, en la reducción de la ocupación entre el primer y segundo trimestre de 2020, en el peor momento de la crisis por COVID-19, llegó a más de 43 millones de empleos.

“La posterior recuperación desde ese momento hasta el primer trimestre de 2021 fue de alrededor de 29 millones. Por lo tanto, el aumento de la ocupación no logró compensar completamente la pérdida anterior”, destacó el documento. Alrededor del 30 por ciento de los empleos perdidos aún no se han recuperado.

Al mismo tiempo, a comienzos de año se arrastraban indicadores laborales críticos. En la comparación interanual entre el primer trimestre de 2020 e igual trimestre de 2021 se observaba una reducción promedio para la región de 3,5 puntos porcentuales en la tasa de ocupación, y una contracción en la tasa de participación económica de 2,6 puntos porcentuales. Además, hubo un alza de 2 puntos porcentuales en la tasa de desocupación.

Ello arroja para el primer trimestre del corriente año un valor de 59 por ciento de tasa de participación económica y 52,6 por ciento de tasa de ocupación, en ambos casos las más bajas en al menos una década, y de 11 por ciento de tasa de desocupación, lo que implica que alrededor de 32 millones de personas estaban buscando activamente un empleo sin conseguirlo.

Por su parte, la autora de este análisis, la especialista en economía laboral de OIT, Roxana Maurizio, destacó que “en el caso de las mujeres, se produjo un retroceso en la participación laboral después de décadas durante las cuales se había registrado un aumento en su incorporación a la fuerza de trabajo. Hace más de 15 años que no se registraba una tasa tan baja de participación económica de las mujeres”.

Ambos coincidieron en que, frente a un panorama laboral caracterizado por una reactivación económica con insuficiente impacto en el empleo, “la región requiere adoptar una agenda de políticas integrales, consensuadas y de gran alcance, centrada en las personas, que apuntale la creación de más puestos de trabajo formales”.

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