LCF con FMI sólo para momentos de emergencia: Templeton

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Luis Gonzali Vice President / Senior Portfolio Manager, en Franklin Templeton México, señala en un estudio que México cuenta con una Línea de Crédito Flexible (LCF) con el Fondo Monetario Internacional (FMI), contratada desde 2009 y que en la coyuntura actual, tiene sentido usarla en momentos de emergencia, como cuando se seca la liquidez en el mercado internacional para que México pueda salir a refinanciar deuda o a levantar recursos necesarios para paliar algún desequilibrio en el sistema financiero Sin embargo, usarla para solucionar problemas estructurales, como el sobre endeudamiento de Pemex, puede ser peligroso y muy costoso en términos financieros y en términos de confianza general.

En el estudio “¿Debe México usar la línea de crédito flexible que tiene con el FMI?” detalla que actualmente, el monto que tiene México contratado es de 44 563 5 millones de Derechos Especiales de Giro (DEG), alrededor de 63 mil millones de dólares, existiendo un plan para ir reduciendo el monto solicitado, para eventualmente desaparecer dicho apoyo, por lo que no sería extraño que, en noviembre del siguiente año, se renueve la LCF, pero con un monto menor

Gonzali precisa que si bien la LCF sirve como posible buffer ante condiciones adversas de mercado, no viene exenta de costo Generalmente el costo de la LCF está dado por 3 cuotas 1 Cuota de contratación 2 Tasa de interés cobrado por disposición del crédito 3 Cargo por servicio; recordando que el FMI es un instituto global que busca promover la estabilidad financiera y la cooperación monetaria a nivel global y que una forma de financiamiento que provee es la LCF que es una línea de crédito revolvente, que se puede firmar a 1 o 2 años, si es a dos años requiere una revisión de medio término, a la cual sólo tienen acceso países que cumplen con ciertos criterios de disciplina fiscal y estabilidad macroeconómica Ejemplo de países con acceso a LCF en Latinoamérica son México, Colombia, Chile y Perú.

Para poder comparar cuándo le convino a México usar la LCF, y cuándo no, presenta tres escenarios y compara la tasa histórica del FMI (con sus penalizaciones) contra la otra alternativa financiera que corresponde a salir a financiarse a mercado, vía Bonos, respaldados por el gobierno mexicano, en moneda estadounidense UMS de 3 y 5 años. (deuda en USD a 3 y 5 años).

Escenario 1 Se pide prestado un monto menor a 185 el cupo de México (menor a US 23 400 millones) a 3 años

Escenario 2 Se pide prestado un monto mayor a 185 el cupo de México (mayor a US 23 400 millones) a 3 años

Escenario 3 Se pide prestado un monto mayor a 185 el cupo de México (mayor a US 23 400 millones) a 5 años

De acuerdo con su estimación, solo en el escenario 1 hace sentido usar la LCF, es decir, un crédito de poco monto, a un plazo corto En los otros dos escenarios, es mejor salir a emitir UMS.

También plantea si ¿la LCF podría servir para prepagar deuda de Pemex?, que paga tasas mucho más altas que el soberano, haciendo un swap entre deuda cara (por deuda más barata, señalado que en teoría sí, pero es un intercambio lleno de matices porque Pemex no quedará saneado en 3 o 5 años, por lo que pensar usar financiamiento de corto plazo para Pemex podría traer presiones de refinanciamiento cuando haya que pagar el crédito.

Agrega que, al hacer el swap, en la contabilidad del endeudamiento del país habría cambios que podrían afectar la calificación crediticia de México Contablemente, se aumentaría la deuda del Gobierno Federal, y algunas calificadoras (como Fitch y Moody’s) podrían considerarlo como un aumento en el endeudamiento (pues ellos no ven a los SHRFSP como la medida de endeudamiento más amplia para realizar sus cálculos).

Ante ello opina que se vuelve poco viable usar la LCF para prepagar deuda de Pemex

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