Por Rosalba Amezcua

La Secretaria de Economía Tatiana Clouthier, se comprometió con los industriales textiles a abatir la informalidad y a cuidar a esta industria de “productos chuecos” luego de que el contrabando, el abuso de programas sectoriales, la subvaluación y la informalidad no pararon en el marco de la emergencia sanitaria por Covid-19, mientras la industria Textil-Vestido era frenada al considerarse no esencial .

En el marco de la presentación del programa denominado “Del Campo al aparador”, organizado por el Comité Nacional del Sistema Producto Algodón, AgroBio México y la Cámara Nacional de la Industria Textil (Canaintex), la funcionaria federal reconoció la aportación al PIB de esta industria.

Resaltó que el reto es abatir la informalidad, en un marco en donde el sector informal representa el 60% de la ocupación en México y subrayó la importancia de evitar la comercialización de productos que entren por contrabando, por lo que “debemos cuidar las fronteras, la importación temporal y proteger a nuestra industria… Invito a que todas las autoridades, desde la parte de la economía, trabajemos de forma conjunta para cuidar a nuestros connacionales”, insistió.

Dijo que para ello se debe cuidar que los productos que entran “de forma chueca” por las aduanas formales o informales, por mar, por tierra o de forma parcial, porque van a sufrir alguna transformación.

Por su parte, Manuel Espinoza Maurer, presidente de la Canaintex, aseguró que hace un año de la noche a la mañana, este sector quedó determinado como no esencial causando cero ventas, al igual que en producción y cobranza. Es decir, cero flujo y entrando así a una crisis sin precedentes, que “puso a nuestra industria en coma, arriesgando a 1 millón 300 mil empleos que ésta genera, en donde 70% son mujeres y jefas de familia, trabajadoras y trabajadores, para quienes sobra decir que sí es esencial el buen funcionamiento de su empresa, para recibir el ingreso con el que mantienen a sus familias”, destacó.

Ante gobernadores de estados como Puebla, Guanajuato, Hidalgo y Yucatán, así como funcionarios del gobierno federal y de la Ciudad de México, señaló que con gran frustración e impotencia, mientras estaban en esta grave situación, veían como la pandemia aceleró de forma vertiginosa la crisis estructural que desde hace años ya tenían.

“El contrabando, el abuso de programas sectoriales, la subvaluación y la informalidad, no pararon en lo más mínimo. Fue en ese momento mientras nuevas frases y palabras toman más relevancia como no esencial, reunión virtual, confinamiento y paro total , que aportamos la reconversión, poniendo a la industria textil a disposición de México para atender el enorme déficit de abasto a la gran demanda que se generó de productos en la cadena de atención médica”, dijo.

Explicó que solicitaron a las autoridades que dejaran operar a las empresas que se pudieran cambiar de sus productos habituales a producir insumos médicos como; cubre bocas, batas, sabanas, por poner algunos ejemplos, estimando que hasta un 40%o de la industria lo podría lograr, es decir un 30% adicional al 10% que ya lo hacía, lo que les dio una gran bocanada de oxígeno y regresando a cientos de miles de trabajadores a sus fuentes de empleo, con los protocolos más estrictos para minimizar el riesgo de contagio y con los que no cuenta la informalidad.

Añadió que aunque la respuesta fue lenta, tuvieron casos de éxito, demostrando una vez más la resiliencia de esta industria paleó los efectos de la ruptura de las cadenas de suministro con Asia y los casos de importaciones inservibles.

Mencionó que por ello y dada la importancia del abasto local, trabajaron en el proyecto denominado “Del Campo al Aparador” que demuestra como México es de los pocos países que tienen toda la cadena de valor.

“Su nombre se explica solo, pero es importante decir que en este proyecto, no estamos pidiendo recursos del gobierno, ni subsidios. Lo que hacemos es demostrar como si caminamos hacia el estado de derecho y atendemos la problemática de cada uno de los eslabones.

Por ejemplo, continuó, podemos poner semillas de última generación, combate a la ilegalidad en todas sus formas, costos de energía competitiva, prácticas comerciales, inmediatamente se potencia un círculo virtuoso que deriva en generación de empleo, incremento del contenido nacional y recaudación, priorizando siempre lo hecho en México, es decir bienestar para todos.

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