Comunicación con enfoque

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Energía para la actividad económica

ExxonMobil eligió el Colegio de México como sede para exponer su perspectiva con respecto a la demanda de energía a nivel global en los siguientes 20 años. El consumo de combustibles fósiles seguirá formando parte del mix energético en el mundo por una sencilla razón: la actividad económica de cualquier país requiere de energía eléctrica. Y el sector eléctrico es el mayor consumidor de combustibles, sobre todo de gas natural y carbón, para generar electricidad. México no es ajeno a esta dinámica.

Partiendo de esta base es de suponerse que las políticas públicas enfocadas en el sector energético deberían tener como eje la seguridad y balance energético. En este sentido ¿cuál es la realidad que muestran los números de nuestro país? Aquí una muestra. Entre 2014 y 2018, la importación de gas natural con respecto al total nacional disponible en el mercado aumentó de 39 por ciento (2,861 mdpcd) a 66 por ciento (4,050 mdpcd); en contraste el volumen de producción cayó de 4,392 mdpc a 2,069 millones de pies cúbicos diarios (mdpcd).

De acuerdo con la información de los archivos del Sistema de Información Energética, el sector eléctrico consume aproximadamente el 50 por ciento del total de gas natural que hay en el país, seguido por la demanda del sector petrolero e industrial. Como bien apunta ExxonMobil, el sector eléctrico es el mayor consumidor de gas natural. Con base en este escenario numérico es obvio deducir que cualquier acción que ponga en riesgo el suministro de gas natural pone en riesgo la generación de energía eléctrica y con ello la actividad industrial de la economía.

Según la compañía petrolera, la industria de la petroquímica, cemento, acero y minería, entre otros grandes sectores son los que más energía eléctrica requieren para mantener en marcha sus procesos. Si dedicamos un par de segundos a identificar los productos derivados que consumimos de estas industrias nos daremos cuenta de que dichos productos están presentes en nuestro día a día (fertilizantes, fármacos, ropa, y transporte, entre otros).

A pesar de la posición estratégica que representa el gas natural en la actividad económica del país, en el Presupuesto de Egresos de la Federación del siguiente año no se observan avances en la producción del hidrocarburo. Más bien se planteó reto de que Pemex extraiga de sus pozos 4,512 mdpcd, volumen insuficiente para atender la demanda nacional, por lo menos la de 2018 que fue de 6,119 mdpcd.

¿Cómo le hacemos para que Pemex aumente la producción de gas natural, desde luego, en yacimientos mexicanos para reducir el ritmo de las importaciones que en los últimos cinco años se ha incrementado? Hasta el año pasado las rondas petroleras impulsadas por la Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH) fueron una opción que ahora está en veremos.

Pensar en la exploración, extracción y producción de hidrocarburos: gas natural y petróleo, implica un doble reto porque además de tomar en cuenta el futuro de este sector se deben considerar otras actividades industriales que de éste dependen.

La correlación del sector energético con otras industrias de la economía nos muestra una vez más que, aquí, las decisiones deben ser técnicas si es que queremos tener la energía disponible. Después de todo ¿qué se requiere para generar energía eléctrica inversiones o  ideologías?

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