La gente en pobreza que habita en áreas urbana tiene mayor riesgo ante la emergencia sanitaria: Coneval

La población en México asciende a 126 millones y existen 35 millones 219 mil 141 viviendas particulares habitadas. De cada 100 de estas, 96.2 cuentan con piso de cemento o algún otro recubrimiento, 3.5 tienen piso de tierra y 96.3 tienen agua entubada.

En el marco del Día Mundial de la Población que se conmemora este domingo, el panorama de México de las personas respecto a la vivienda, es que 91.1% de estas dispone de televisión, 87.6% de refrigerador, 87.5% de teléfono celular, 72.8% de lavadora y 52.1% cuentan con internet.

Con ello, 46.5% tiene automóvil o camioneta propia, 37.6% poseen computadora, laptop o tablet y 37.5% línea telefónica fija. El 43.3% de las viviendas tienen servicio de televisión de paga, 18.8% cuentan con servicio de películas, música o videos de paga o por internet y 11.5% consola de videojuegos, de acuerdo con datos del Censo de Población y Vivienda 2020 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

En ese marco, el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), resalta que contar con servicios de provisión de agua potable, drenaje y saneamiento, así como con espacio suficiente para los habitantes dentro de la vivienda son indispensables para proteger la salud de la población, ya que esto permitirá que cumplan adecuadamente con las recomendaciones de aislamiento e higiene necesarias para minimizar la transmisión de la enfermedad Covid-19.

Lo anterior se vuelve más urgente para la población en pobreza en áreas urbanas debido a que tienen mayor riesgo ante la emergencia sanitaria, destaca el Coneval en donde subraya la necesidad de implementar subsidios temporales en el costo de los servicios básicos de la vivienda, por lo menos durante los meses que dure la emergencia.

“Se requiere mejorar el acceso físico y económico de vivienda de la población en situación de pobreza. Actualmente, la precaria calidad de materiales, la existencia de altos índices de hacinamiento y, la falta de acceso al mercado de vivienda, afectan a la población más vulnerable.

“De ahí la importancia de garantizar la seguridad jurídica de la tenencia de la vivienda, propiciar una mejor calidad comunitaria, mejorar la calidad de la planeación y el ordenamiento territorial para que tengan enfoque de sustentabilidad”, indica.

En este marco, el gobierno de México, impulsa diversas acciones para mejorar el acceso a una vivienda digna, en el que participan, desde la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu), la Secretaría de Bienestar, la Comisión Nacional de Vivienda y otros organismos como el FOVISSSTE y el INFONAVIT, así como gobiernos estatales.

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Día Mundial

La Asamblea General de las Naciones Unidas determinó conmemorar el Día Mundial de la Población con la intención de concientizar sobre las cuestiones de población, sus relaciones con el medio ambiente y el desarrollo. La celebración se llevó a cabo por primera vez el 11 de julio de 1990.

Esta conmemoración busca centrar la acción de los gobiernos en la generación de políticas de población, principalmente para la inversión de recursos en salud y educación, especialmente para las mujeres.

Se trata de un llamado para que las naciones trabajen juntas y busquen soluciones globales a todas las temáticas demográficas como:

  • La reducción de la tasa de nacimientos.
  • Detener la contaminación ambiental.
  • Proteger y aumentar los recursos naturales.
  • Cuidar el agua y construir plantas de agua potable.
  • Avanzar en materia de producción de alimentos, economía, salud, educación, política y bienestar social.
  • También plantea que los países tienen derecho soberano de formular, adoptar y aplicar sus políticas de población teniendo presentes sus culturas, valores y tradiciones, así como sus condiciones sociales, económicas y políticas.

ONU-Hábitat

ONU-Habitat desca que aún falta mucho por hacer en cuanto al rezago social en México, al estimar que al menos 38.4% de la población habita en una vivienda no adecuada; es decir, en condiciones de hacinamiento, o hecha sin materiales duraderos, o que carece de servicios mejorados de agua y saneamiento.

Esta estimación podría ser mucho mayor si se considera la ubicación de la vivienda en áreas de riesgo y la ausencia de seguridad en la tenencia de la tierra como factores de precariedad y vulnerabilidad, indica.

También, el número de personas que habitan en desarrollos de vivienda alejados de las áreas urbanas consolidadas, donde las fuentes de empleo y los servicios públicos de buena calidad son insuficientes, y aquellos que residen en viviendas que no están adaptadas a las condiciones climáticas, a sus necesidades físicas o a su identidad cultural.

ONU-Hábitat destaca que, en las últimas dos décadas, México impulsó un modelo de financiamiento y subsidio habitacional que logró la construcción de más de 9 millones de viviendas nuevas con el objetivo de abatir el rezago habitacional histórico del país; sin embargo, permanecen todavía significativos retos de inclusión social, crecimiento económico, protección ambiental y coordinación interinstitucional relacionados con el sector de la vivienda:

  • Inadecuada localización de la vivienda económica y no asequibilidad de la vivienda intraurbana para todos.
  • Prevalencia del rezago habitacional entre grupos vulnerables y no correspondencia entre las soluciones habitacionales predominantes y las características del rezago.
  • Inexistencia de una política nacional de vivienda social en renta, en detrimento de soluciones de vivienda para grupos vulnerables.
  • Ausencia de acciones para la regeneración y consolidación de los tejidos urbanos existentes, particularmente de asentamientos precarios.
  • Severos impactos ambientales generados por la acelerada expansión urbana de las ciudades sobre suelos agrícolas y de alto valor ambiental, situación que incrementa la exposición y vulnerabilidad ante desastres climáticos.
  • Consumo ineficiente de recursos durante todo el ciclo de vida de la vivienda, situación que genera elevadas emisiones de GEI arrojadas a la atmósfera.
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