Cómo cuesta Enero con su cuesta

Se dice que el 84% de los mexicanos tienen dificultades en enero y que sólo el 11.5% se prepara para enfrentar los requerimientos de flujo monetario que se constriñe

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Por FEDERICO PIZARRO

Estamos aperturando la tercera semana de un año bisiesto que tendrá un total de 53 semanas, y en donde una vez más se ha constatado una “tradición” que está arraigada y enraizada en nuestro adn mestizo, aquí no hay discusión si la costumbre la tenían los pueblos prehispánicos o bien fue traída a nuestro continente por los conquistadores españoles, el hecho es que la denominada “Cuesta de Enero” y su “celebración” sucede cada año al igual que la “Rosca de Reyes” o las ofrendas mortuarias.

De ninguna manera debemos pensar que este fenómeno es de generación espontánea, y que cual eclipse sucederá por fuera de nuestro control y mucho menos participación, su origen se centra en dos eventos que cada Enero tienen lugar, el primero es el incremento de los precios de diversos bienes y servicios que tienen su actualización en el citado mes, así los energéticos, tarifas y varios otros elementos sufren una actualización en su valor transaccional, siendo que las personas tienen que hacer frente justamente en el momento en el que se agrega el segundo evento, que es la obligatoriedad de pago de todos las gastos extraordinarios que se realizaron en el diciembre anterior.

Se dice que el 84% de los mexicanos tienen dificultades en enero y que sólo el 11.5% se prepara para enfrentar los requerimientos de flujo monetario que se constriñe por lo ya comentado, lo interesante es que aun siendo un fenómeno recurrente la gente en general no se prepara para solventarlo, prácticamente nadie hace un presupuesto de gastos, aparta una porción de su aguinaldo, revisa con minuciosidad las fechas de corte de tarjetas de crédito o simplemente se abstiene de compras no urgentes e intrascendentes, la solución preventiva de este conducta tendrá que esperar unas 49 semanas, por lo que hoy, la estrategia para solventar el caso y por obvio que parezca ser, vuelve a ser el orden y la programación, adicionado de un tremenda dosis de autoconciencia y autodeterminación, lo que es lo mismo la honestidad con nosotros mismos, hoy seguramente se tendrá que recurrir a uno de los más de 9,000 montepíos o casas de empeño, y desprendernos de las joyas, televisión, computadoras, tablets, celular o reloj para intentar recuperarlos a la luz del tiempo, otra opción es la búsqueda del préstamo bancario o personal para salir del atorón, cualquiera de estas opciones no será satisfactoria y mucho menos óptima si no clarificamos nuestras capacidad de pago, el listado de deudas y la priorización del gasto, es decir, más menos lo que debimos hacer antes de gastarlo.

Nada de lo expresado aquí tiene ciencia cuántica o requerimientos extraordinarios de orden académico, sin embargo, nuestra forma de actuar y de pensar se condiciona de la misma manera que en este enero tenemos menos dinero y más kilos de peso, con objetivos de que no vuelva a suceder, el hecho es que la única forma de resolverlo es  aplicando la premisa de “Hacerlo o no hacerlo, pero no tratando”.

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