COVID-19: El huésped incómodo de Airbnb

La plataforma de alojamiento inmobiliario más importante del mundo atraviesa, junto con el sector en su conjunto, en una etapa de crisis, postergación y cancelaciones.

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Desde el tercer trimestre de 2019, The Wall Street Journal le avizoraba un panorama incierto. La creciente competencia, las diversas luchas legales contra gobiernos y entes inmobiliarios, principalmente en Europa, además de la poca seguridad para usuarios, significaron pérdidas millonarias, aunque obtuvo victorias significativas para no considerársele “agente inmobiliario”, por lo menos, en Francia.

Si en el tercer trimestre de 2019 Airbnb registró una utilidad de 200 millones de dólares (mdd), para el mismo periodo de 2019 ya había registrado una pérdida de 322 mdd. Este solo escenario bastaba para poner en pausa su salida a Bolsa en 2020. Desde antes de la emergencia mundial por el coronavirus o COVID-19, se esperaba un primer trimestre de 2020 con una caída de 25%, desde una contracción de 32% registrada en el último trimestre de 2019 (4T19).

Según el influyente diario norteamericano, “la compañía tiene recursos para sobrevivir sin salir a la Bolsa durante un año más. Se cree que cuentan con un cash de 2 mil millones de dólares y una línea de crédito por mil millones más”, pero habrá que esperar todavía la salida del huésped que incomodó a la humanidad: el COVID-19.

¿DEVOLUCIONES FALSAS?

La plataforma había anunciado un monto 250 millones de dólares (equivalentes a 227 millones de euros) a sus miles de anfitriones para ayudar a cubrir los costos de las cancelaciones derivadas de la crisis. Aunado a eso, la postergación de los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 también le había significado un duro revés, ya que justamente había firmado un convenio para convertirse en el casero oficial hasta 2028 lo que suponía brindar alojamiento en Tokio, París 2024 y Los Ángeles 2028.

Pero ante el anuncio de los reembolsos de hasta 100% para las reservas realizadas hasta el 14 de marzo que era válido para un ingreso posterior al 14 de abril, turistas argentinos han asegurado a diversos medios, que los anfitriones han rechazado las solicitudes de reembolso total por el Covid-19.

“Cuando pido cancelación, me quieren devolver solo 50%. Le mandé mensaje a los propietarios y todos me lo negaron. Airbnb dice que ellos son finalmente los que deciden, si el propietario da el ok se reintegra, si no, se pierde”, comentó una furiosa turista que viajaría de Venecia a París desde Argentina.

¿APOYO REAL?

Además de las cancelaciones, el presupuesto que se tenía contemplado para marketing se vio detenido hasta nuevo aviso, además que sus fundadores anunciaron una reducción de 50% en sus sueldos durante 6 meses, además que las nuevas plazas se cancelaron, con excepción de posiciones necesarias para estos momentos de crisis. Uno de sus proyectos insignia, denominado ‘Experiencias’ que estarían ejecutados por caseros locales de todo el mundo, el cual ofrecería visitas y clases nuevas, por lo menos, se pospuso hasta abril.

Con la curva de la crisis en plena ascendiente, Airbnb lanzó un programa mundial de alojamiento para profesionales de la salud, trabajadores especializados y personal de emergencia que están en la primera línea de la pandemia. Aunque el objetivo es ayudar a alojar hasta 100 mil profesionales locales y regionales con empresas, organizaciones sin ánimo de lucro y agencias gubernamentales, diversos analistas dudan de la ética y realidad de la medida, ya que lo ven como un acto más que publicitario.

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Mario Vázquez Barrioshttps://grupoenconcreto.com/
Reportero y escritor. Autor del libro de relatos "Danzón dedicado a los perseguidores". Los días de tormenta me vienen bien.

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