Piden desde la Cámara de ese sector que las autoridades tomen cartas en el asunto

A pesar de que la industria azucarera y alcoholera nacional pudo sortear con éxito la pandemia de Covid-19 al ser esencial, la caída de 4% en el consumo de este endulzante este año, provocado por el ingreso de azúcar de contrabando, “enciende las alertas”, especialmente porque para el 2022, se espera una buena zafra y el excedente en la producción los pondrá en jaque si el gobierno federal, no frena esa ilegalidad que no solo les quita mercado, sino que pone en riesgo la salud de la población.

Humberto Jasso Torres, presidente ejecutivo de la Cámara Nacional de las Industrias Azucarera y Alcoholera (CNIAA), en entrevista exclusiva con En Concreto, urgió a “poner orden en la casa” y que las autoridades cierren el paso a esa azúcar proveniente de Guatemala, sin pago de aranceles y elaborada con harina y carbono activo totalmente tóxico para su consumo.

“Ese es el tema ahorita, el contrabando, es un abuso el que se está cometiendo, peor aún porque no es el contrabando bronco que no se registra, lo que nos está afectando es un contrabando técnico, que pasa por la aduana, se registra por la  aduana, se contabiliza, enseña papeles y pasa y eso es lo que nos está matando porque meten azúcar bajo mezclas de harina pero sobre todo  es azúcar mezclado con carbón activado que es tóxico, no se puede comer así y lo clasifican como preparaciones alimenticias”, indicó.

Dijo que anualmente estamos importando de Guatemala, 100 mil toneladas de supuestas “preparaciones alimenticias” y es grave que esto ocurra por un tratado que México tiene con ese país.

Se trata, señaló de toda una maquinaria que armaron desde el sexenio pasado para realizar estas operaciones donde fueron conformando empresas y cuando se les empieza a investigar desaparecen y abren otras. “Es un tema terrible, y hemos recibido mucho apoyo del SAT, de Economía, pero aquí se han armado de abogados, de técnicos, y unas artimañas brutales, para meter el azúcar como preparación alimenticia mezclándola con carbón activado”.

Humberto Jasso Torres

En ese sentido, dijo que “tienen las alarmas prendidas” porque más que por el etiquetado o la satanización que se ha hecho del consumo de azúcar, el problema fuerte ese el contrabando técnico y se requiere que alguien, ya sea el Presidente Andrés Manuel López Obrador o la titular del SAT, Raquel Buenrostro, tomen una decisión firme  con base a las investigaciones que han realizado las propias autoridades y la CNIAA, para  frenarlo porque de lo contrario, tirará al mercado nacional del azúcar para el próximo año.

Jasso Torres, mencionó que, si bien las exportaciones legales que pagan impuestos fueron en el 2020 de un millón 616 mil toneladas, al ser México un país con excedentes, un millón 200 mil se colocaron en el mercado estadounidense, pero 400 mil, se tuvieron que vender en el mercado de remates con un precio muy castigado, lo que no debiera estar ocurriendo si el consumo interno fuera con el producto nacional pero el contrabando les ha robado mercado.

“Y lo más grave, es que a la caída de 4% que se registra este año en el consumo, de no frenarse esa importación de contrabando técnico, el mercado nacional que anticipa una buena zafra por las constantes lluvias que hacen vislumbrar una muy buena producción, tendremos que ir a tirar el excedente a la mitad de lo que nos lo pagan, esto es 7 mil pesos por tonelada en lugar de los  14 mil  que nos pagan y el mercado negro seguirá comprando para después revenderla causando un gran daño a la industria azucarera nacional”, expuso.

El presidente ejecutivo de la CNIAA, que lo que sale de esa comercialización, se tiene que distribuir entre los 49 ingenios, 185 mil cañeros, conforme a un precio que acaba de publicar esta semana la Secretaría de Economía, el 30 de octubre, por recomendación de la secretaría de Agricultura y lo que se va a l mercado mundial se pondera a 7 mil .

Indicó que este 2021, cayó el precio del azúcar 19% “y el año que viene se ve más complicado porque se lo que pagan por la caña, se distribuye en todas la cadena, y ese es el golpe que les está dando el contrabando.

“En los últimos tres meses, el precio del azúcar ha caído 11 por ciento  en las centrales de abasto que reporta la Secretaría de Economía,  y ese es el precio oficial que se usa para el pago al cañero porque la ley cañera o de desarrollo sustentable  dice que le debemos pagar el 57% de ese precio al cañero, entonces este octubre salió bien porque  la caída se dio apenas en agosto septiembre pero el año que sigue, si así empezamos,  es que los que traen de contrabando, están comprando a precio de remate y pueden bajar el precio lo que les pegue la gana”, indicó.

Por otro lado, el líder azucarero, confió en que en las evaluaciones que está haciendo Estados Unidos para determinar si requieren más azúcar tras el daño provocado por el paso del último huracán en Louisiana , se les puedan vender 850 mil toneladas.

 En cuanto a la industria alcoholera, el líder de la CNIAA, mencionó que si bien por la pandemia, el uso de alcohol tuvo una gran demanda, este se ha surtido en gran medida por importaciones toda vez que no hay más caña de azúcar.

En torno a cómo sortearon la pandemia, Jasso Torres, recordó que nunca pararon, los ingenios han invertido 120 millones de pesos en productos sanitarios pues se trata de una cadena que moviliza en zafra a medio millón de personas de manera directa, 37 mil obreros, 185 mil cañeros y 200 mil jornaleros, 85 mil cortadores, 30 mil transportistas y lamentó que aunque se perdió la vida de muchos integrantes de esta industria, se han mantenido los empleos.

“Hemos podido enfrentar la situación con entereza, con compromiso, con inversiones y gracias al esfuerzo de industriales, obreros, agricultores, campesinos y toda la cadena, hemos podido mantener esta industria andando y con todos los empleos directos e indirectos que genera”, mencionó.

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Además, dijo, la gente no dejó de consumir azúcar, aunque lo que sí se afectó fue el nivel de compra con la pérdida de empleos lo cual confió se repunte con la nueva normalidad y el abanico de productos que se realizan con el endulzante como los helados, nuevamente sean adquiridos por la población.

 Y en torno a la satanización que se ha hecho del consumo de azúcar de caña, dijo que es “injusto” porque su consumo lleva 500 años en México y ha caído 37% en los últimos 25 años y la gente está consumiendo un tercio menos de azúcar de caña que hace un cuarto de siglo .

“El que nos echen la culpa de que la gente esté más obesa, que tiene más diabetes se nos hace verdaderamente injusto porque hay otros edulcorantes, ya en Estados Unidos está  el jarabe de maíz de alta fructosa que nos sustituyó, están los químicos, los sintéticos y esos sí han crecido exponencialmente  y la gente no está más flaca entonces como producto tradicional del campo  mexicano . vemos que el mexicano ha dejado de comer nuestro producto”, precisó.

Así, por habitante la caída es de más de un tercio cuando en Estados Unidos y otros países Europeos, el consumo de azúcar de caña, lo natural, está creciendo y en contraparte en México, un refresco que lleva azúcar es sujeto de impuesto pero si dice sin azúcar, está exento. Todo ello cuando está probado científicamente que el endulzante de los campos sea el causante de la obesidad, aunque también se insista en su presunto perjuicio en el etiquetado de los productos.

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