A construction site in Mexico City.

Desde 2019 el sector construcción comenzó la parte baja de su ciclo, tocando fondo en el segundo trimestre del 2020, estando en una de las crisis más largas de este sector, pero ha moderado su caída y la edificación Productiva podría ser la primera en recuperarse gracias a la industria y el comercio exterior, señaló Carlos Serrano Economista Jefe de BBVA Research México.

Durante la presentación virtual a la prensa del Informe “Situación Inmobiliaria México 1S21”, el analista detalló que el sector construcción terminó el año 2020 con un Producto Interno Bruto (PIB) 17.2% menor al del 2019, debido al paro de actividades ante la contingencia sanitaria surgida por la pandemia del Covid-19, la falta de inversión pública y la menor demanda por vivienda; estimando que en 2021 llegará al 2.7%, pero que aún tardará al menos 2 años para ubicarse en los niveles previos al 2019.

De acuerdo con el estudio, todos los subsectores de la construcción continuaron en descenso, sobresaliendo la Obra Civil ya que siguió esta misma tendencia pese a llevar varios periodos con tasas negativas. En el 2T18, el PIB de la Obra Civil alcanzó 222 mil millones de pesos (mdp), en tanto que al 4T20 el PIB es de sólo 148 mil mdp; lo que representa una caída acumulada de poco más del 30%. El incumplimiento del Programa Nacional de Infraestructura del 2014 y la actual ausencia de uno, así como la falta de inversión en infraestructura han dado como resultado más de 5 años de depresión para este subsector.

La Edificación comenzó su declive desde el 2T19, explicado principalmente por su componente residencial ante una caída de la demanda por vivienda. En el 2020 se suma el efecto de la contingencia sanitaria que detuvo tanto la oferta al parar la labor constructiva, así como la demanda ante la crisis económica resultante.

Indicó que la Edificación Productiva sería la primera en recuperarse por vía industrial y comercio exterior, en tanto que la Edificación Residencial deberá esperar a la reactivación de la demanda por segmentos medios y de interés social, mientras que la Infraestructura aún está lejos de recuperación por existir baja inversión pública.

Asimismo, con el paro de actividades, también disminuyó la oferta, lo que ayudó a que no se acumularan inventarios. No obstante, a partir de noviembre se revirtió la tendencia y se comenzaron a registrar más proyectos, aunque de forma marginal. Si bien la caída de la demanda por vivienda desaceleró el ritmo de apreciación de estos inmuebles, el hecho de que no se hayan acumulado inventarios permitió que la apreciación cerrara en 5.4%.

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