Bodas en pandemia, el amor no se cancela

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La industria de las bodas de destino no está cancelada, en algunos casos puede estar en pausa, pero sigue operando, aunque es al mínimo, porque se continúa la realización de pocas, celebraciones de uniones matrimoniales en tiempos de pandemia con las restricciones que esto implica, como la participación de un máximo de 30 personas y con un estricto protocolo sanitario, afirmó Erika Hiriart, wedding planner de Morelia.

La especialista quien, junto con su esposo encabeza la empresa certificada Banquetes Doña Elodia, platicó con #ViajandoEnConcreto donde destacó que ese segmento de la industria turística, como todos los sectores en el mundo, se ha visto en crisis ante la pandemia por COVID-19, por lo que muchos clientes han pospuesto en dos o tres ocasiones la realización de su boda, más no han cancelado, lo cual es un buen síntoma porque una vez que se vayan reactivando las actividades habrá mucho trabajo.

Tal vez no de más de 100, 200 y hasta 300 personas como organizaba eventos antes de la pandemia, pero si con las normas establecidas hasta entonces, lo cual urge porque es una industria que genera muchas fuentes de empleo, desde quienes participan en la organización previo a la boda, en el maquillaje, ceremonia religiosa, banquete, música y transportación, entre otros rubros.

Comentó que lo anterior tiene que ver también porque hay clientes que piden, por ejemplo, la organización de un torneo de golf antes del enlace matrimonial, o recorridos por Morelia o hacia otros pueblos mágicos del estado de Michoacán.

Antes de la pandemia, insistió, se hacía mucha producción para una boda de destino, desde la planeación de los vuelos o de otros traslados de los invitados de una ciudad a otra, como ver quiénes serán los mejores proveedores, por lo que se genera la necesidad de estar al día para tener lo más actual y la gente profesional y certificada en todos los procesos en torno al magno evento.

Erika Hiriart, destacó la importancia que tiene contratar un wedding planner, pues si bien, puede para algunos considerarse caro (de 15-20 mil pesos o hasta 80 o 100 mil pesos dependiendo de la magnitud de la boda), al final resulta una muy buena inversión, porque independientemente de que un acontecimiento como este es para toda la vida, se tienen que cuidar todos los detalles, puesto que si alguno falla se puede estropear todo o queda una mala experiencia.

Por ello, resaltó que es fundamental que para contratar un servicio como el referido, es mejor que sea por recomendación de alguien que ya contrató a determinada empresa y estudiar la ficha curricular de la misma para que se garantice un buen resultado.

Ser una organizadora u organizador de bodas, es una profesional fundamental en la vida de quien hace la contratación. Se trata de la profesionalización de un segmento de la industria turística cuando se refiere a las bodas de destino, resalta Erika Hiriart quien subraya que ella opera en la región centro del país y en Guadalajara.

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