La Bolsa Mexicana de Valores y los indicadores de compra

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“…Comprar bajo, vender alto, es el resumen de la palabra fortuna ¿verdad? La verdad es que no, simplemente es uno de tantos clichés causantes de pérdidas que las multitudes siempre repiten cuando pierden dinero año tras año. El enfoque realmente profesional consiste en comprar alto y vender más alto aún…”

Stan Weinstein

Un indicador fundamental para observar hasta qué punto hay especulación y sobrevaluación en las acciones que se cotizan en toda Bolsa de Valores, es el que se conoce como el multiplicador precio-utilidad. Este indicador proviene de la simple división del precio de la acción sobre la utilidad conocida de la empresa en los 12 últimos meses. El indicador mide cuánto tiempo hay que esperar para recuperar la inversión (cuando se compra una acción) con base en las utilidades de la empresa. Si este multiplicador fuese por ejemplo de dos, significaría que, quien compra hoy una acción, debe esperar dos años para que, con las utilidades de la empresa, recupere su inversión inicial y después sean puras utilidades.

El caso es que, para buena parte de las empresas motoras que han impulsado el auge bursátil, el multiplicador precio-utilidad llega a niveles inverosímiles. Por ejemplo, en la construcción, es de 9.2 para Grupo México, S.A.B. de C.V., 11.2 para Compañía Minera Autlán, S.A.B. de C.V., y de 11.9 para Industrias Peñoles, S.A.B. de C.V. Esto significa que quien compra hoy una acción en estas empresas, si su decisión se basase en el rendimiento real de utilidades de la empresa, tendría que esperar más de 11 años para recuperar su inversión, ya que, en términos de tasa de ganancia, invertir en esa acción sólo le reporta 9 por ciento anual. Es decir, si la decisión de invertir se basase en el rendimiento real de utilidades de la empresa, la inversión reportaría 9 por ciento anual.

No sería una inversión racional debido a que el mismo mercado ofrece rendimientos similares y mucho más seguros, por ejemplo, si se compran Cetes a 28 días se tendría una tasa de ganancia de 8.61 por ciento, incluso es posible un rendimiento mucho más elevado, por ejemplo, si se invierte en un fondo de acciones, de divisas o de bonos se tendría una tasa de ganancia superior a 9 por ciento.

¿Por qué se sigue invirtiendo en estas acciones a pesar de que hay instrumentos que, en términos reales, ofrecen más rendimientos y menos riesgos? Por la sencilla razón de que los inversionistas esperan que, independientemente de las utilidades que ofrece la empresa, los precios de estas acciones sigan subiendo en proporción mayor al posible rendimiento en tasas de interés.

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