Las cadenas de tiendas de conveniencia parece que no la tienen fácil para que les bajen las rentas, ahora los profesionales inmobiliarios recomiendan no ceder a esta petición que les hacen a sus arrendatarios.

Desde marzo de este año diversas cadenas de tiendas de conveniencia como Circle K, Oxxo, 7-Eleven, entre otras han venido renegociando con sus arrendadores de inmuebles que les permitan reducir por unos meses el pago de sus rentas, para poder librar la crisis económica provocada por el coronavirus.

Sin embargo, se han encontrado con algunos obstáculos, porque los profesionales inmobiliarios que asesoran a muchos negocios de este giro han recomendado no ceder a esta petición, pues estas tiendas no están en un escenario de suspensión de actividades por la contingencia como sí sucede en otros tipos de negocios.

Según nos dicen los especialistas de diversas firmas que operan en el país, estas cadenas de tiendas no han dejado de vender e incluso han tenido más clientes porque la gente acude a surtirse a la tienda más cercana para evitar entrar a las cadenas de autoservicios donde encuentran más gente y el contagio del coronavirus puede ser mayor, como lo han mencionado las autoridades.

Sin embargo, está la otra cara de la moneda y es la situación económica del arrendatario, porque también han tenido una disminución de ingresos ante la decisión de otros inquilinos de dejar de rentar por falta de liquidez.

Todo apunta a que el escenario dependerá de la situación de cada persona o empresa, sin embargo, la tendencia que nos comentan en las tiendas de conveniencia es que sí se están dando las negociaciones para poder reducir la renta o dar un periodo de gracia. Esto, debido a que los arrendatarios prefieren mantener un flujo de dinero en estos meses a cortar de tajo con un buen cliente que sabemos pagan en la fecha que deben hacerlo.

Dicen que el que tiene liquidez manda y probablemente sea la carta fuerte de las cadenas comerciales.

La nueva normalidad, un dolor de cabeza a empresas

Esta nueva realidad o normalidad que estaremos enfrentando en junio con la reapertura de actividades según cada estado y región, ya está generando dolores de cabeza al interior de las empresas. Nos dicen los abogados que existen demasiados vacíos que llenar para que los colaboradores en las diferentes empresas regresen poco a poco a sus actividades.

Incluso, estos dolores de cabeza ya se presentan en las entidades de gobierno, donde algunas están recibiendo amparos de personal para no regresar a su centro de trabajo debido al temor de contagio que existe.

Es cierto, no hay una cura probada y avalada para el coronavirus y tampoco una vacuna, así que el regreso a las actividades normales no será tan normal. Entre lo que deben asumir las empresas, además de que muchas dejaron de percibir ingresos, es destinar recursos para atender los protocolos que establecen las autoridades (Secretaría de Salud, Economía y Trabajo) para garantizar la seguridad de los trabajadores.

El problema es que no se tiene certeza de cuánto tiempo se deberán establecer estos protocolos y si se podrán aplicar en todos los sectores.

Cada empresa está en el análisis de su situación, sin embargo, lo que quieren es conocer es qué tan costosas serán estas medidas y por cuánto tiempo podrán soportarlas.

Los muertos del coronavirus

El coronavirus no sólo trajo trágicas historias de personas que no sobrevivieron a la pandemia por temas de salud, también nos trae decesos en las empresas. Según la Unión de Retailers de México (URM) en junio cerrarán definitivamente sus puertas mil 500 y hasta 2 mil 500 locales, que representan hasta 18 por ciento de las 14 mil tiendas que operan dentro de centros comerciales.

Las medidas de confinamiento para frenar la propagación del virus, ha tenido un fuerte impacto en los pequeños comercios que recibían a sus clientes físicamente en sus locales.

En México, se había convertido en un paseo familiar todos los fines de semana el visitar los centros comerciales que se encontraban prácticamente llenos antes de la pandemia y muchos negocios lograban sus metas de ventas. Hoy, la URM estima que quedarán vacantes en los centros comerciales casi un millón de metros cuadrados.

La situación para los restaurantes es similar y la Canirac estima que ya bajaron cortina 30 mil locatarios del giro de alimentos, que aunque buscaron mantener el negocio con la opción del servicio de entrega a domicilio, sin embargo no lograron sacar sus costos.

El golpe económico que viene dejará más daños que el mismo virus, el tema es controversial y las políticas para reactivar a las empresas también.

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