Se requiere participación de autoridades y población para lograr objetivos

México se encuentra en un 40 o 50% de avance hacia concretar ciudades inteligentes, entre ellas la de México, Monterrey, Guadalajara, Puebla, Los Cabos, León, Querétaro y Tequila. Pero para seguir en esa ruta, el país debe compararse consigo mismo, que la población sea participativa y las autoridades hagan lo suyo en consecuencia, porque no podemos dejarlo todo a estas últimas.

Felipe Flores, Presidente del Instituto Mexicano de Ciudades Inteligentes Sustentables y Sostenibles (IMCISS), destacó lo anterior en entrevista con #EnConcretoContigo y subrayó el hecho de que en ese contexto se construye ya con la premisa de que las edificaciones, ya sea de gran escala o casas propias, sean inteligentes.

Es decir, “un edificio inteligente es el átomo que tiene que conjuntarse para generarse una ciudad inteligente, es lo más chiquito… En los edificios, no solo corporativos, escuelas, hospitales, centros comerciales, sino cualquier tipo de construcción tiene que tender a ser inteligente”, puntualizó.

Paralelamente, continuó, una ciudad inteligente, tiene que ver con todos estos elementos que la componen para ser eficiente, productiva y económicamente viable. En cuanto a los inmuebles, “ya no son solo un ente en el cuadrante de la ciudad que llega a ser consumidor exclusivamente, sino que debe ser elemento productivo y respetuoso de la naturaleza y con cualquier acción de sustentabilidad”.

Felipe Flores

Respecto a las ciudades con esa característica, abundó que significa un salto cuántico, cuando estos organismos de elementos conviven de forma armónica.

“Tiene que convivir, es la inversión social, el capital humano, las comunicaciones en infraestructura, tienen que darse en un ámbito económico sostenible y apoyándose en la modernización y apoyo en nuevas tecnologías.

“La ciudad inteligente busca, si la conformaste, calidad de vida de los que aquí vivimos. Hay que ir un poco hacia el futuro, en los próximos 50 años, casi 60% de la población mundial tiene que vivir en ciudades porque primero ahí están las oportunidades de trabajo y educativas, médicas, de negocio, entre otras, y por lo tanto, ahí se va a concentrar la mayor población”.

Felipe Flores, insistió en que hay que hablar de ciudades inteligentes y también secundarias que le aporten a la primera medios de subsistencia, puesto que no tiene la capacidad de producir alimentos totalmente, ni su electricidad, agua, por lo que están apalancadas a las secundarias para que haya calidad de vida suficientemente buena y producción de recursos naturales.

Para llevar a cabo esto, resaltó, hay que hacer acciones participativas y compromisos de los ciudadanos. En tal sentido, si no empezamos a ver por el bien del otro, estas ciudades jamás se van a conformar.

Explicó que se debe empujar al mismo tiempo a las autoridades y a los ciudadanos para que ambas partes lleguen a una intersección y puedan hablar un idioma común.

Por eso el IMCISS tiene un gran reto, porque hoy se enfrenta una pandemia ante lo que en primer lugar se debe recuperar la confianza, la moral, que toda ciudad tenga la manera de defenderse de un mal de esa naturaleza y es ahí donde hay que empujar a las autoridades y a los ciudadanos en su conjunto para salir adelante.

Felipe Flores enfatizó que deben cumplirse dos cosas: que el nivel de vacunación tome un camino certero, y sólido, al tiempo de que se recupere la confianza en instituciones y empresas para tener un regreso más participativo.

Que las empresas se hagan a la idea y le entiendan a lo que quieren concebir como modelo híbrido de operación, ya que consideró que será difícil que en los próximos tres años regresemos a una dinámica como la de antes de la pandemia, por ella la importancia de operar de forma híbrida, lo cual no solo implica construcciones y escuelas, sino que opera en toda la ciudad, incluida la casa y donde estemos trabajando.

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