Arrancamos con nuestro cuarto recorrido del año, y parece que la ruta de hoy es mucho más agradable que por la que transitamos la semana pasada.

Sin duda el escenario que acapara los reflectores, es el nacimiento de Stellantis, el cuarto grupo automotriz más grande del mundo, producto de la fusión entre FCA y PSA; y la otra parada atractiva está en los pits de Ford a la cual el gobierno mexicano  intenta coquetearle y convencerla para que traiga a nuestro país las plantas que decidió cerrar en Brasil.

Pero vamos por partes, porque de verdad que Stellantis ha generado gran expectativa en todo el mundo, como lo muestra su debut en los mercados de valores. El lunes pasado debutó en la bolsa de París y de Milán. En la de Francia, sus acciones se dispararon 6.94% hasta a 13.44 euros, mientras que en la italiana crecieron 7.57% a 13.52 euros, y el martes inició operaciones en Nueva York donde sus acciones crecieron como la espuma,  hasta 11.62% para cotizarse en 17.11 dólares.

El nuevo grupo ítalo-estadounidense-francés quedó integrado con ¡18 marcas! (15 automotrices, 10 de FCA y cinco de PSA; dos de movilidad y una de accesorios) que le conceden prácticamente el 9% del mercado global, con más  de ocho millones de ventas  de vehículos en todo el mundo.

Stellantis, no producirá nuevas marcas y tampoco introducirá las que ya tiene a nuevos mercados, de modo que Citroen no llegará a México, al menos en el corto plazo, ni se contempla que Peugeot ingrese a Estados Unidos.

La intención es más bien fortalecer la presencia de sus marcas en los mercados donde ya se comercializan. Inicialmente no habrá cierre de plantas ni recorte de puestos laborales que hoy suman alrededor de 400 mil trabajadores, aunque el director ejecutivo, Carlos Tavares reconoce que la viabilidad de una planta siempre depende de su competitividad y de la los mercados. De modo que aunque lo nieguen, no sería raro que en cuanto inicien los ajustes comiencen también los recortes de plantillas laborales.

Uno de los principales objetivos de Stellantis, es generar sinergias entre sus maracas para reducir costos de 5,000 millones de euros (alrededor de 6,200 millones de dólares) hacia 2025, también tiene en la mira atacar el mercado chino donde ni PSA, ni FCA tienen fuerte presencia, y desde luego, dirigir sus baterías hacia la producción de vehículos eléctricos.

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En la siguiente curva, como mencionábamos, está la labor que viene realizando o que ya prepara el gobierno mexicano, a través de la secretaria de Economía, Tatiana Coluthier, para coquetearle a Ford y convencerla de que invierta en México, después de que la semana pasada la firma del óvalo azul anunció que cerrará las tres plantas que tiene en Brasil.

Sinceramente es una misión muy difícil de lograr, primero, porque Ford ya tiene plantas en México, y segundo, por toda la incertidumbre económica que ha generado la pandemia, aunado a la falta de interés de la 4T para apoyar a las industrias en estos momentos tan difíciles que lo que requieren son incentivos que les permita conservar sus respectivas plantillas laborales.

Ojalá nos equivoquemos y mañana escuchemos que Ford sí traerá a México la producción o parte de la producción que tenía en Brasil, pero…

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