Autos, pistas y algo más…

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Estamos listos para arrancar. Lamentablemente regresamos al circuito de las ocurrencias con el Servicio de Administración Tributaria, pero también cruzaremos tramos agradables en pistas alemanas y una estadounidense, así que pisamos el acelerador.

Volantea sin sentido

El SAT está empeñado en pinchar las llantas de las empresas automotrices, o al menos amedrentarlas con la eliminación de estímulos fiscales sin importarle el riesgo para la economía nacional, porque en caso de cumplir su amenaza algunas empresas contemplan ya la posibilidad de emigrar, y otras detener inversiones que tienen contempladas para nuestro país, al menos en el corto y mediano plazo, para no afectar más la rentabilidad de sus operaciones.

Desde el retrovisor, la señora Raquel Buenrostro, jefa del SAT, observa que la industria automotriz paga tasas efectivas de impuesto cercanas a cero y en algunos casos hasta son negativas, eso no la deja dormir y se ha obsesionado en revisar los incentivos que fueron otorgados a este sector en los 90.

Ciertamente los fabricantes automotrices obtuvieron beneficios, porque al gobierno le convenía atraer inversiones de una de las industrias más rentables para la economía de cualquier país, pero ahora quiere cambiar las reglas.

Sin duda José Zozaya, presiente de la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA), tiene razón cuando señala que los estímulos fiscales deben abordarse desde una perspectiva integral considerando los costos y los beneficios, y no sólo desde la perspectiva recaudatoria.

Sobre todo, ahora que, con la reconfiguración del sector, varios países buscan la manera de seducir a las marcas automotrices que siguen invirtiendo miles de millones de dólares hacia la transición de la movilidad eléctrica, aunque bueno, aquí en México parece que al menos en los próximos tres años, no nos interesa evolucionar hacia esa pista, sino seguir empantanados en el carril de los coches de combustibles fósiles.

La vueltas rápidas

El ejemplo más reciente es Mercedes-Benz, una de las marcas premium más vendidas en el mundo, que acaba de revelar su estrategia a futuro con una inversión de 47 mil millones de dólares en los próximos ocho años, y para que a partir de 2025 cada uno de sus modelos nuevos tenga una variante 100 por ciento eléctrica.

Y así como lo anunció Mercedes-Benz, marcas como General Motors, Stellantis, Ford, Volvo, Audi, Renault, Volkswagen entre otras, también han anunciado el inminente fin de su producción de motores a combustión y millonarias inversiones, porque todas quieren liderar la carrera de la electrificación.

En el circuito de Volkswagen sigue creciendo la familia ID. Ya cuenta con tres modelos en producción: ID.3, ID.4 e ID.6, y acaba de anunciar que ya viene un nuevo integrante: el crossover ID.8. El objetivo de la firma alemana es contar, en poco tiempo, con un modelo eléctrico en cada segmento donde que compite.

Ford también avanza, no solo con el cambio de imagen que le dio a Escape 2021, ahora la gama de esta SUV es totalmente híbrida, con un rendimiento, según la marca, de 23.3 km/l, como para escaparnos más lejos con la familia y gastar menos en combustible.

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