Por Ricardo Jiménez

Deja de ser importante COVID-19 para peso mexicano, ahora presiona posible alza de tasas en EU

La pandemia del COVID-19 dejó de preocupar a la mayoría de los participantes del mercado, ahora la preocupación se enfoca en la parte internacional sobre todo la inquietud que despertó la expectativa de un posible incremento en las tasas de interés de la Reserva Federal (Fed).

El peso mexicano reaccionó con fuertes movimientos volátiles durante la semana pasada que podrían continuar en los próximos días, con el pronóstico de nuevamente observarse cotizaciones por arriba de los 20 pesos por dólar en el corto plazo.

La moneda mexicana finalizó en un precio de 20.5220 pesos en la semana previa, con un rango de negociación que fluctuó entre 19.90 pesos como nivel mínimo y 20.53 pesos como cotización máxima, observándose una depreciación acumulada de 2.82% en los últimos cinco días de negociación.

En el Mercado de Futuros de Chicago (CME), la posición especulativa sigue siendo a favor del peso, pues la posición con cifras al cierre de la semana del 16 de febrero, se ubicó en 35 millones de dólares, comparado con el dato de la semana anterior de 37 millones de pesos.

El ánimo de los inversionistas nuevamente decayó porque en el medio financiero trascendió la posibilidad de una postura menos laxa en la política monetaria de la Reserva Federal, tras el aumento más acelerado de la economía estadounidense en los próximos cuatrimestres.

En las últimas semanas, en el mercado de dinero tanto de Estados Unidos como de Europa se ha observado alzas en las tasas de interés de los bonos del a plazo de 10 años, con relación a los papeles estadounidenses registraron cotizaciones máximas de 1.35%, considerando que al final de enero se ubicó en 1.07% y el cierre de diciembre reportó un rendimiento del 0.92%.

El optimismo de los mercados financieros disminuyó durante la semana previa, principalmente por la especulación de que la Fed podría adoptar una postura menos acomodaticia a medida que la recuperación de la economía de Estados Unidos se recupera rápidamente.

El mercado de capitales estadounidense alcanzó nuevos máximos históricos, donde el Dow Jones registró un avance de 0.11%, aunque el Standard & Poor´s 500 mostró una baja de 0.71% y el índice de las empresas de tecnología Nasdaq presentó una contracción de 1.57%.

El peso mexicano también reaccionó negativamente a los eventos que se presentaron en la parte internacional, como la generación de la peor tormenta invernal en más de 30 años que impactó a Texas, paralizando la actividad económica y la producción, y distribución de energéticos.

La menor oferta y los incrementos en precios del gas natural ocasionaron a su vez cortes en el suministro de electricidad en México, lo cual originó paros temporales en líneas de producción del sector manufacturero, en particular de la industria automotriz.

En el mercado financiero mexicano se elevó la percepción de riesgo debido a la discusión, y probable aprobación de la reforma eléctrica, esto se debe a que la reforma puede tener efectos adversos como, mayores precios de la energía eléctrica, presión sobre las finanzas públicas en el caso que tenga que dar subsidios, incertidumbre por incumplir con el T-MEC y freno al crecimiento de la inversión extranjera directa.

El tipo de cambio peso-dólar continuará operando dentro de un ambiente de movimientos volátiles con amplias posibilidades de mantener un rango de operación que fluctuaría entre 20.0 pesos y 20.50 pesos por dólar, con cierta inclinación hacia el nivel alto.

Sin embargo, el mercado estará atento a las noticias que se publicarán en esta semana, las cuales podrían incidir en el comportamiento de la paridad cambiaria, como el anuncio de la confianza en el consumidor a febrero, las ventas de casas nuevas a enero y, el dato de ingreso y gasto personal a enero.

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